Si por cada vez que me he sentido triste, sin fuerzas y derrotado me hubiera dado por vencido, creo que hoy no estuviera escribiendo esto. Si por cada vez que las cosas no han salido como yo he querido hubiese renunciado, ya hace muchos años que estuviera lejos de Dios.
Vivir la vida y aceptar el reto, recuperar la risa, ensayar el canto, bajar la guardia y extender las manos, desplegar las alas e intentar de nuevo, celebrar la vida y retomar los cielos,
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