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Aprendamos a decir “ayúdame”. Tampoco hay que estar todo el día pretendiendo que los demás nos resuelvan la vida. En absoluto. Pero cuando hay algo que “me gusta”, y que “no lo sé hacer”, ¿qué hay de malo en decir “ayúdame” para saber cómo conseguirlo/tenerlo/hacerlo/…?

¿qué esperas para dejar de aparentar? Sólo tienes que empezar a decir… “No he nacido sabiéndolo todo… ¡ayúdame!”

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